La Calzada Romana Pisoraca constituye uno de los testimonios que atestiguan la presencia romana en las Encartaciones.
Esta calzada cuyo trazado se abrió a principios del siglo I, unía Herrera de Pisuerga (Palencia) con Castro Urdiales (Cantabria) y era utilizada para el transporte de mercancías.
Se trata de un camino de unos 2 metros de ancho, cubierto por un empedrado formado por grandes piedras en los extremos mientras que en ele centro aparecen piedras más pequeñas.