Al Norte de Carranza, a los pies del monte Armañon, se extienden las peñas calizas de Sopeña.
Esta muralla de origen natural, sirve de manto protector a la vegetación que nace bajo su cobijo; la pared rocosa que lo delimita por el norte le protege de los fríos vientos y refleja el calor del sol creando un microclima especial. Es por este motivo que podemos encontrar un encinar mediterráneo en la cornisa cantábrica. Encinar que está acompañado por brezos, robles y el río Maya.
Todos estos elementos hacen de este rincón un lugar de increíble belleza.